Las cookies no son una amenaza en sí,  pero su uso por parte de páginas web o hackers puede comprometer la seguridad del usuario.

Las “cookies” (galletas informáticas) no son programas, son unidades de texto planos  enviados por los sitios web y que los navegadores como Safari, Chrome o FireFox, almacenan para simplificar tareas futuras.

Hay dos tipos de cookies: las temporales y las permanentes. Las temporales, también llamadas de sesión, sólo persisten mientras dura la misma y una vez cerrado el navegador, desaparecen. Las permanentes, por el contrario, se mantienen en el tiempo durante un número variable de sesiones o hasta que el usuario las elimina manualmente.  Estas últimas, son las que permiten, por ejemplo, obtener información meteorológica de un lugar sin que tengamos que especificar cada vez nuestra ubicación. En definitiva, personalizan la experiencia  de uso, explica la empresa de seguridad Kaspersky Lab.

A este tipo de cookies se suman las de “tercero”,  creadas por web y que se dedican a “rastrear” el movimiento del usuario con fines comerciales. Son, gracias a ellas, por lo que muchas veces aparecen anuncios de los últimos zapatos que revisamos en, por ejemplo, la tienda de Amazon.

“Aunque las cookies en sí mismas no son peligrosas para nuestro equipo, sí pueden aprovechar ciertos elementos para propiciar un ataque”, señalan. Aunque los ataques no suelen ser frecuentes, algunas empresas han empezado a bloquear “cookies” de terceros para proteger la privacidad y los datos del usuario. Pero las personas pueden hacer más para salvaguardar su propia seguridad.

Consejos

Desde Kaspersky Lab han realizado una lista que consejos que debería seguir un usuario para que su intimidad no se vea comprometida por las cookies.

1- Limpiar o eliminar las cookies. Eliminar el historial de navegación y las cookies al acabar la sesión. Sin embargo existen soluciones que pueden hacerlo por nosotros como la herramienta de limpieza de PURE 3.0.

2- Modificar los ajustes del navegador de tal manera que tengas el control sobre la información que rastrean las cookies. Accede a los ajustes de privacidad de tu navegador y configura sus opciones. Por ejemplo, Firefox y Safari ofrecen un mayor control sobre esa información.

3- Usar los Add-Ons. Utilizando esta herramienta del navegador,  podremos gestionar las cookies de manera más específica e, incluso, activar sólo aquellas con las que queramos compartir nuestra información online.

4- Compartir con moderación. Es conveniente no introducir datos personales en sitios donde las cookies puedan almacenarlos y hay que recordar no dejar abierta ninguna cuenta o sesión.

5- Protegerse. Tener instalada una buena solución de seguridad, como Kaspersky Internet Security Multi-Dispositivo, es la mejor defensa ante cualquier ataque y nos permitirá tener el control de nuestra privacidad.

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